martes, 22 de noviembre de 2011

La oportunidad



Matías y su mujer se quejan de su situación económica. Aparece en la puerta de su casa el doctor Valencia. Él le informa a Matías que tiene que irse del país por un tiempo y que él será su reemplazo. Que no trabaje más como cobrador y sea profesor. Hace las llamadas necesarias y se va, rápidamente, sin dejar espacio a una opinión de parte de Matías, quien queda pensativo y luego de un momento admite que es lo mejor para él. Se encerró en el comedor, no quería interrupciones.

A la mañana siguiente salió rápido y feliz con lo que había aprendido sobre historia en la noche. Llegó al colegio diez minutos más temprano de la hora y le pareció poco profesional. Mientras esperaba, un poco alejado, a que sea la hora, vio su rostro en el espejo. Se notó cansado. Luego, confundió lo que había aprendido y pasó a revisar sus apuntes. El portero no dejaba de mirarlo. Matías se alejó nuevamente. Nuevas cosas lo confundían.

Recorría las calles cerca del colegio. Volvió a toparse con una vidriera y con el reflejo de su imagen. Tenía ojeras. Se quedó observando el parque. Iba a entrar al colegio cuando vio al lado del portero a unos hombres canosos que lo observaban. Recordó a los jueces a quienes culpa de no haber tenido éxito en sus estudios. Huyó. El portero lo siguió y le preguntó si era él el señor Palomino, que lo esperaban. Él respondió que era un cobrador, que se había confundido de persona. Siguió su camino, cayó y quedó recostado sobre una banca.

Despertó a la salida del colegio de los niños. Se sentía confundido y humillado y siguió su camino a casa. Su mujer lo esperaba con los brazos abiertos. Le preguntó cómo le había ido y Matías mintió al responder que muy bien. Se dio cuenta que su esposa lo miraba por primera vez con orgullo. Se echó a llorar.

Cristo con la cruz a cuestas


En esta pintura de El Bosco, parece que representa a Jesús cargando su cruz hacia el monte en donde fue crucificado. El sufrimiento que transmite su cara mientras carga la evidentemente pesada cruz es muy fuerte. Las personas que salen a su alrededor parecieran que estuvieran molestas, un soldado o señor pareciera que está jalando la cruz hacia abajo para dificultar el trabajo de Jesús. Los colores negros y las caras de psicópatas de las personas en la pintura emiten un impacto visual escalofriante y desagradable. 

Varias de las obras más famosas de El Bosco o Jerónimo Bosch están actualmente en el Museo del Prado de Madrid. Anteriormente las poseía el rey Felipe II de España quien compró muchas de ellas.

La culpa




Este cuento nos describe al doctor Lamborghini, un señor de Sicilia que demuestra no ser local por su aparencia y forma de hablar extrañas. Él es visto en el parque Universitario. Este parque era entonces centro de compadraje aromoso provinciano. Ahí circulaban paisanos, magos, gitanas y otras personas a conversar e intercambiar conocimientos e ideas. El doctor Lamborghini era parte de estos maromeros y “charlas”. Con solo una mirada suya, todos se ponían a trabajar. Él dirigía el cuerpo de fakires que tenían como estrella a Yamal, quien obedeciendo órdenes llevaba a cabo actos peligrosos de “magia”.

En ese tiempo, si no hubiesen existido los magos, el destino hubiera obligado a los humanos que se inventen ya que la magia es la vitamina de la fe, y los mismos magos, los sacerdotes de la eternidad. Desde la revolución industrial, fueron los magos quienes pusieron a andar las máquinas y no la clase obrera soñando irse al paraíso. Muchos magos fracasan en el intento. El primer mago de la era moderna fue Robert Houdin, pero el más envidiado fue David Copperfield. El Perú antes de la era de la Chicana, la corte de Carabayllo y los invasores del cerro El Chivo, era tierra de magos. De otra manera no se explican ni la Líneas de Nazca, ni Machu Picchu ni cómo sobreviven tantos nacionales de a pie

El doctor Lamborghini tuvo su hora de gloria. Organizó el Primer Festival Mundial de Fakires, el cual fue todo un acontecimiento. El público se encrespaba, las damitas ajustaban y yo, un infante de 10 años, temblaba como una hoja de níspero ante el dolor ajeno. El doctor Lamborghini, en tanto, se llenaba de plata. Presentó el espectáculo “El fantástico hombre bestia” en el que él hacía de animador. Una persona del público tenía que poner llave a una reja para que no escapara la bestia, un hombre de mallas. El hombre de mallas se fue convirtiendo en una bestia, derribó la reja, cayó sobre el público y ocasionó 20 heridos. Un empresario roba la taquilla pero lo atrapan.


No supe nada de él hasta treinta años más tarde, cuando escuché su voz entre un grupo de alcohólicos. Cuando le pregunté qué hacía ahí, me echó la culpa por no saber echarle llave al Hombre Bestia.

El salto de la sombra


En esta fotografía, predomina la sombra de la mujer que está jugando tenis, la cual es causada por la luz que viene desde el lado derecho y permite ver, desde un ángulo diferente, el salto de la tenista en el suelo. Se puede notar la elasticidad que tiene la mujer en sus piernas, lo cual demuestra el esfuerzo en su cuerpo como deportista. El suelo color azul se ve gastado y en el se presenta la sombra dividida casi por la mitad con una línea blanca que está pintada sobre el mismo.

LA DIVINA COMEDIA DE DANTE



ž           El libro habla de un personaje central. Dante realiza un largo camino de aventuras acerbas y gozosas. Pero estas no pueden emprenderse sin un guía que conduce al héroe por tierras desconocidas y es su apoyo físico y psicológico. En el primer tramo del viaje, Infierno y Purgatorio, ese guía “padre maestro” será Virgilio y mas allá, en el Paraíso, lo guiara Beatriz, su amada.

ž            Dante sufre una evolución a través de su paseo por el  Infierno, el Purgatorio y el Paraíso. Esta evolución no es otra cosa que las huellas de lo visto que lo hacen madurar. Dante no será el mismo después de haberse encontrado con los perversos del Infierno, los esperanzados del Purgatorio y los caritativos del Paraíso. El viaje “La peregrinación”, lo afecta en lo más hondo de su ser y es así que madura, crece en razón y fe y aprende (…).

Los malos hábitos alimenticios



Durante la etapa escolar los padres descuidan aspectos importantes como las loncheras o los horarios de refrigerios. Preparan loncheras sin criterios nutricionales y piensan que colocando un jugo natural, un sánguche y una fruta el tema está cerrado. A estas alturas, muchos ya deben tener claro que ni las golosinas, galletas, snacks, gaseosas, jugos derivados o energizantes son saludables. Por ejemplo, una botella de gaseosa tiene en promedio el doble de la cantidad de calorías que requiere un niño por día. Muchas veces optan por darles dinero a sus hijos, lo que hace que estos compren productos de muy poco valor nutritivo en los quioscos.

En casa, algunos niños comen pequeños bocadillos antes de las comidas y al momento del almuerzo o la cena ya no tienen hambre. Darle de comer mucho a un niño delgado o poco a un pequeño con
sobrepeso no es lo aconsejable. Es necesario que se visite al nutricionista y que este le recomiende una dieta especial acorde con su peso y la edad. El niño no solo debe alimentarse bien, sino comprender que lo que está ingiriendo es lo que en verdad necesita. De esta forma, se evita que el niño un día se niegue a comer la cena o el almuerzo. Los padres deben ser ingeniosos con los platos y las loncheras para evitar que el niño se aburra de lo mismo.

Muchos estudios señalan que las personas (en especial los niños) que comen viendo televisión podrían sufrir de sobrepeso. Esto se debe que mientras estamos atentos a la pantalla no somos conscientes de cuánto y qué ingerimos.“Muchos padres utilizan el televisor como herramienta para que sus hijos accedan a comer, ese es un hábito debe ser reemplazado por otros como la conversación. Eso, además, ayudará a afianzar la comunicación de la familia”

El peso del alma


Una noche, ya muy tarde, llegué a un pueblito perdido y, para mi sorpresa, los pobladores me estaban aguardando. Sin decir una palabra, me rodearon y me llevaron al centro de la plaza. Me ataron al tronco de un árbol y, en silencio, desaparecieron.
De mañana, temprano, regresaron. Y me dijo uno de ellos: "De lejos te vimos llegar pero nos dimos cuenta que venías sin tu alma. Tu alma te andaba buscando y por eso te amarramos, para que te encuentre. Ahora podemos soltarte”.
Al dejarme libre, sentía de nuevo ese peso del que había estado escapando. Estaba molesto, tenía mi alma de nuevo, debía huir de ella, de ese pueblo y de esos pueblerinos que pensaron que yo la necesitaba.